Juan Diego: "En el fondo me dan pena los jefes"
El actor, que representa al poder empresarial en ‘Casual Day’, confiesa que le «angustia» verse en las películas

El teatro le abrió el camino de la interpretación, el cine le consagró como actor y la televisión le ha introducido en millones de hogares, ahora con ‘Los hombres de Paco’. Juan Diego regresa al Festival de Málaga –donde fue premiado hace dos años– como jurado de la sección oficial. Además, el actor sevillano cambia su uniforme de comisario por el del jefe de una compañía que organiza un ‘Casual Day’, práctica empresarial importada de EE. UU. y título de la película que ayer inauguró ZonaZine.
‘Casual Day’ habla de la voracidad laboral, las relaciones de poder en la empresa, ¿en el mundo del cine hay tantas rivalidades?
Como elemento de empresa, claro que sí, porque está alentado por los poderes fácticos de siempre. Pero en el terreno de la interpretación de los actores no hay rivalidad, hay la búsqueda de ser tu personaje. La equivocación es el actor que confunde la rivalidad del actor con el otro actor. Ningún personaje puede tener más razón que otro.
Y entre las personas, los actores, ¿hay entonces compañerismo?
Claro, si no hay compañerismo no hay ni obra de teatro ni película. Hay una guerra. Pero para construir una historia es necesaria la solidaridad a muerte.
Usted representa en el filme al poder económico, el jefe de la empresa, ¿es el malo de la película?
En el fondo me da mucha pena el jefe, porque pensar que su vida se reduce a eso... Es una invitación a los jefes de empresas a reflexionar en todo lo que se pierden de capital humano, de poderse divertir con sus trabajadores en vez de hacer esas ‘cagadas’ de ‘Casual Day’.
En el mundo de la empresa hay que ser ambicioso, ¿usted lo es?
¿Es que lo dudas? Sin la ambición no hay motor, pero ¿qué es la ambición?: ambicionar, soñar, la vanidad justa para exigirte, todo aquello que te lleva a ser curioso... Pero al jefe sólo le interesan los resultados y no qué hay a su alrededor, quiénes son esos animalitos pequeños que sufren, lloran...
¿Ser jurado del Festival de Málaga es un papel difícil?
Sí, porque por delante de ti van a pasar como tres y cuatro años desde que nace un guión hasta que se pone en marcha. Un guión es la parte primigenia del cine, como hemos visto en los guionistas de Hollywood –y que aquí están ‘como el culo’ de mal pagados–. Sin ellos no hay ni industria. Y desde ese sueño hasta que llega a un director que convence a un actor, a la productora ... Y yo voy a juzgar esto. ¿Imaginas el ‘papelón’? Para mí como actor es muy complicado, sabiendo que te vas a equivocar, que lo que hay son doce bollos que hay que repartirlos con la mayor justicia. Uno tiene que ser consciente de que juega con los sueños de muchas personas y tienes que andar con mucho tiento.
«Me incomodan»
Tres goyas, una Concha de Plata, una biznaga en Málaga, reconocimientos de
Me sigue emocionando que me llamen para trabajar y me sigue aterrorizando cuando voy a ver los trabajos. Y los premios me gustan, pero me incomodan mucho porque me falta la autoridad del premiado cuando voy a hablar... Me gustan que me los den, pero son arbitrarios, siempre hay algo subjetivo...¿Es muy crítico con su trabajo?
Aún me angustia verme. Cuando estoy haciendo el trabajo me puedo desparramar, pero lo otro...
¿Qué sueño le queda por cumplir en la profesión?
Lo de antes: no verme con angustia en alguna película.
¿Y después de tantos años, unos 30 en esto, le sigue ocurriendo igual?
Igual. Es una forma de alimentar que la curiosidad no desaparezca.
Las series españolas, ¿tienen algo que envidiar a las americanas?
Unas sí y otras no. Pero de todas formas, me interesan más las de aquí, me gusta mucho conocer mi país a través de escritos, novelas, de pinturas, de cante, de series...
Es uno de los muchos actores de prestigio que han apostado por la pequeña pantalla, ¿que le da la televisión?
Concretamente, con ‘Los hombres de Paco’ me divierto y me lo paso muy bien.
¿No se ha planteado pasarse a la dirección?
No porque no tengo nada importante que contar. Me parece muy difícil ser actor, entonces ser director para mí es ya imposible.

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