Juan Antonio Bayona explica los secretos del rodaje del filme que barrió la taquilla española en 2007

YA de niño, a Juan Antonio Bayona le aterraban las historias de terror de Narciso Ibáñez Serrador. Y eso que no las veía. Las escuchaba desde la cama. Eso le bastaba para construir en su cabeza la película. Eran aquellos sonidos los que le atemorizaban. Desde entonces, siempre supo que es «más interesante sugerir» y no tanto los efectos especiales. El año pasado, probó la fórmula, y le fue bastante bien. Su 'experimento' le abrió de par en par las puertas del cine y del reconocimiento internacional. Así que, a estas alturas, sobra decirlo, pero, por si hay algún despistado, su 'criatura' no es otra que 'El Orfanato'. Ayer habló de la película, del rodaje, de su gestación y de su éxito en el Festival de Málaga-Cine Español. Concretamente, en el cinefórum que compartió en el cine Albéniz con su guionista, Sergio Sánchez, y uno de los actores, Andrés Gertrudix. Y ante casi doscientos estudiantes de diversos institutos de la provincia. Era el primer encuentro de Bayona con el público para hablar de 'El Orfanato', que le ha valido el Goya al Mejor Director Novel.
Tras la proyección de la cinta, los jóvenes no tardaron en romper el hielo. Es más, hubo que poner fin sus preguntas. Y es que la película protagonizada por Belén Rueda despierta muchas dudas. Su director no quiso dar muchas explicaciones. Sólo desveló algunas anécdotas y curiosidades del rodaje. Tiene su razón: «Es una historia que debe interpretar el público; es más satisfactorio dejar las cosas sin explicar que demasiadas explicaciones».
De hecho, lo suyo es un juego de ambigüedades, pero «sin llegar a la confusión». Se queda en el misterio, según reveló. «Buscábamos una lectura ambigua, nos centramos en el proceso de hundimiento psíquico de una mujer que se está volviendo loca por la muerte de su hijo», advirtió. A partir de ahí, añadió, es el espectador el que debe descifrar las pistas. Y, como propuso Sánchez, decantarse por una de las versiones que presenta el filme: creer en fantasmas o no.
Ellos mismos lo vivieron en sus carnes. Pero no se 'mojaron'. A pesar de los extraños sucesos que ocurrieron durante el rodaje. Entre otras, como recordaron, los ruidos que registró el técnico de sonido o aquella ventana que se abría sola en un lugar casi inaccesible de esa casona asturiana en la que se grabó una película que, según destacó Bayona, aún se sigue estrenando en muchos puntos del mundo. En total, setenta millones de dólares de recaudación. Ni por asomo podían imaginarlo. Sobre todo porque 'El Orfanato' no es una gran producción, como dejó claro Bayona. Al contrario, «teníamos unos medios muy ajustados».
Un género en forma
Pese a todo, han conquistado a críticos y audiencia. Pero, además, han roto una lanza por el género. «Es gratificante ir a festivales y ver el éxito de este tipo de películas. Lo mismo que antes se miraba a Japón como referente del cine fantástico, ahora los ojos se ponen en España», dijo Bayona. Viendo el panorama, no mostró dudas: «Es más fácil exportar esta clase de producciones que el drama social».
Lo curioso es que todo surgió de un corto del propio Sergio Sánchez, '73.37'. Inspirado en Peter Pan, lo desarrolló. Y Bayona le puso rostros. Uno de los que tuvo más claros desde el principio fue el de Geraldine Chaplin, a la que por cierto, se tomó la licencia de gastarle una broma. Sólo que la actriz ni se enteró. «Me escondí bajo la cama, levanté el colchón y le agarré las piernas, pero estaba tan metida en el papel que no se dio cuenta», relató el cineasta, que precisó que casi todos los personajes se desdoblan: Tomás y Simón, Laura y Benigna, los parapsicólogos y la policía... ¿La clave? Una máscara atroz y a la vez tierna, que en la vida real fue elaborada por una madre, y que es producto de una «mente distorsionada».
noticia original Diario Sur

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados